The host de Staphenie Meyer dejamos los vampiros para conocer a los nuevos invasores del espacio. Cuanto lloré, no podía parar de leer, y tampoco de llorar. Las lágrimas no me dejaban ver las letras y las letras no dejaban secar las lágrimas. Esa sí fué una batalla, la única que se produjo, la de mis ganas decontinuar la historia y mi llanto descontrolado. Al día siguiente tube hasta resaca, los ojos como patatas, y la melancolía propia de una lucha interna en la que gana el corazón.
Advertisement